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Ya lo advirtió la firma financiera Nomura, cuando la cotización de Nintendo empezó a registrar unos históricos repuntes que le permitieron doblar su valor en poco más de una semana, y el viernes por la noche la propia firma lo ratificó: el impacto que Pokémon Go tendrá en las cuentas de la multinacional será limitado.

La respuesta de los inversores ha sido inmediata y, al igual que ocurrió con las compras en Bolsa, las ventas también han sido muy fuertes. Tanto, que las acciones de Nintendo se han desplomado casi un 18% en la Bolsa de Tokyo, lo que supone su mayor caída desde 1990.

 

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Tras varios días de cielo encapotado y lluvias con todas las intensidades, desde el txirimiri al diluvio universal, el sol salió en el Heineken Jazzaldia. Y con él, cálidos rayos de buena música, la que principalmente desplegaron el vocalista norteamericano Jose James y el saxofonista noruego Jan Garbarek, siendo aceptable ese intento de revival de la famosa banda ochentera del vibrafonista Mike Manieri, Steps Ahead. Fue una jornada ideal para entender que el jazz es una actitud, más que un tipo de música, y que lo de menos es si entrega con aderezos de rap, guiños de pop y soul o melodías preciosistas con estética new age. El domingo todo el mundo creó sobre el terreno, con el tren en marcha

El sortilegio jazzístico empezó a media tarde en el Kursaal con la comparecencia del saxofonista noruego Jan Garbarek, un orfebre de melodías extraordinariamente hermosas e intimistas que sigue haciendo de su soplo una caricia para todos los sentidos. Cuando ataca ese saxito que él llama saxello y que es un sopranino curvo le sale pura poesía por el instrumento. Cuando, por el contrario, toma el tenor sus bocanadas nos llevan a los dominios de un blues heterodoxo que en sus instantes de mayor rugido incluso evocan al bueno de Gato Barbieri. Es la música de Jan Garbarek y poco importa que no sea nueva, porque en ella había un sentimiento de discutir las cosas, ya sea a través de versos jazzísticos como de prosa gruesa y encendida.

Le acompaña un grupo de mucha autoridad musical, comenzando por el bajista Yuri Daniel y terminando en ese pianista se sentimientos subyugantes que es Rainer Brüninghaus, que arrancó no pocos aplausos del respetable y una especial ovación que le hizo saludar de pie hasta en dos ocasiones. Mención especial merece el concurso de Trilok Gurtu, un percusionista con todos los ritmos que aportó otros aromas sonoros a la reunión, especialmente cuando le saca unos ruidos mágicos a un cubo de agua. Buen concierto el de estos señores que, a pesar de estar de vuelta de todo, siguen enamorados de lo suyo.IMG_0929.JPG